Miradas desafiantes y un silencio tenso. Así se presentaron ante la justicia Luis Miguel Moreno López, el señalado cabecilla; Cristian Camilo Galeano Russi, Brayan Alexander Rodríguez Ordóñez, Jhon Albert López Bartolo, Luisa Fernanda Henao Trujillo, Danna Alejandra Fonseca Moreno, Anderson de Jesús García Castro y Fredy Junior Flórez Hernández.
Para las autoridades, no son más que los ocho rostros detrás de "Los Lampas", una organización criminal dedicada a dinamitar la tranquilidad de varias comunidades a punta de dosis de marihuana, bazuco, cocaína y tusibí.
Cada uno tenía su rol perfectamente aceitado: desde la dosificación y la distribución, hasta la mal llamada "seguridad" de sus zonas de influencia.
Pero el frío expediente judicial cobró una furia inesperada en plena audiencia virtual. Mientras un fiscal de la Estructura de Apoyo (EDA) de la Seccional Cundinamarca desglosaba los delitos de concierto para delinquir agravado, narcotráfico y el indignante uso de menores de edad para cometer delitos, la pantalla se encendió con la soberbia del crimen.
Brayan Alexander Rodríguez Ordóñez interrumpió abruptamente la diligencia. Sin parpadear y frente al juez de control de garantías, lanzó una cruda amenaza de muerte contra el funcionario de la Fiscalía que lo imputaba. Fue imposible que el desafío directo al Estado pasara por desapercibido: el fiscal no cedió, el juez tomó nota y ahora Rodríguez Ordóñez sumará a su historial una nueva judicialización por el delito de amenazas contra servidores públicos.
El intento de intimidación no pudo ocultar el rastro de ceniza y miedo que esta red venía dejando a su paso. La investigación reveló la desfachatez con la que operaban "Los Lampas", adueñándose de los espacios cotidianos de Soacha.
Sus principales centros de acopio y distribución funcionaban a plena luz del día en los barrios Danubio, Prado Las Vegas y Hogares. Allí controlaban el territorio, pero su ambición iba más allá: habían colonizado la modalidad ‘exprés’ o a domicilio. Incluso, utilizaban como fachadas de expendio dos conocidos centros comerciales ubicados sobre la concurrida Autopista Sur.
Al término de la jornada, ni las amenazas pudieron frenar el peso de la ley. El juez de control de garantías fue contundente: los ocho presuntos integrantes de esta banda delincuencial recibieron medida de aseguramiento y fueron enviados directamente a un centro carcelario, apagando, al menos por ahora, el negocio del miedo que pretendían imponer en las calles y en los estrados.