En el extremo norte de Colombia, donde el desierto se encuentra con el mar Caribe, miles de familias indígenas wayuu enfrentan una de las crisis humanitarias más prolongadas del país. La combinación de pobreza extrema, escasez de agua potable, desnutrición, dificultades de acceso a la educación y la desaparición progresiva de actividades tradicionales como la agricultura y la pesca ha profundizado las condiciones de vulnerabilidad de numerosas comunidades de la Alta Guajira.

En esta región, donde cerca del 95 % del territorio corresponde a zonas desérticas, el acceso a servicios básicos continúa siendo limitado. Frente a este panorama, distintas iniciativas sociales han concentrado sus esfuerzos en brindar atención humanitaria y generar oportunidades de desarrollo sostenible. Una de ellas es la Fundación Dos Peces, organización integrada exclusivamente por voluntarios que desde 2017 desarrolla programas de asistencia y fortalecimiento educativo en comunidades indígenas de la Alta Guajira.
Lo que inició como una labor independiente para llevar alimentos básicos evolucionó en una estrategia de intervención social que, hasta 2023, contó con el respaldo de la Universidad Militar Nueva Granada mediante la operación Isashii-Palaa, expresión wayuu que hace referencia a la unión entre el agua y la tierra como origen de la vida.
Según cifras de la organización, durante estos años se ha brindado ayuda directa a más de 12.000 personas pertenecientes a unas 30 comunidades indígenas, beneficiando a cerca de 4.500 familias mediante la entrega de más de 55.600 paquetes de ayuda humanitaria entre alimentos, ropa y kits de aseo. Para hacerlo posible, se ha transportado más de 900 toneladas de suministros desde el centro del país hasta uno de los territorios de más difícil acceso de Colombia.
La principal característica del modelo implementado por la Fundación consiste en vincular la ayuda humanitaria con la permanencia escolar. La entrega de mercados y kits escolares está condicionada a que los niños, niñas y adolescentes permanezcan matriculados y asistan regularmente a clases, estrategia que ha contribuido al incremento de la matrícula escolar en las comunidades atendidas.
Como resultado de este proceso, en 2025 se graduó la primera promoción de bachilleres de la Institución Etnoeducativa de Ishashimana, un hecho considerado histórico para la comunidad. Paralelamente, continúan las obras de fortalecimiento de la escuela primaria del Valle de Parashi y ya funciona un Aula Virtual en Ishashimana que permite a jóvenes indígenas acceder a programas de educación superior sin abandonar su territorio ni perder sus tradiciones culturales y lingüísticas.
La organización también desarrolla proyectos orientados a fortalecer la autosuficiencia alimentaria de las comunidades mediante iniciativas de transferencia tecnológica, entre ellas sistemas de fertirriego para cultivos de maíz y fríjol.
Actualmente, la Fundación Dos Peces mantiene operaciones permanentes en comunidades de la Alta Guajira, especialmente en Ishashimana y el Valle de Parashi, desde donde coordina jornadas periódicas de atención humanitaria, proyectos educativos y programas de desarrollo comunitario dirigidos a población indígena wayuu en condición de vulnerabilidad.