Lo que para un ciudadano francés comenzó como una velada íntima y memorable en un exclusivo alojamiento del sector de El Poblado en Medellín, terminó convirtiéndose en su peor pesadilla.
Aquel encuentro, pactado bajo la complicidad de una aplicación de citas, cambió de rumbo drásticamente en el momento en que la víctima aceptó una bebida.
No hubo espacio para el romance, solo para el vacío. La sustancia tóxica suministrada por Soligrey Gallego Caicedo y mezclada en un vaso hizo su efecto, sumiendo al ciudadano extranjero en una profunda inconsciencia y dejándolo en un estado de total indefensión.
Teléfonos celulares, una tableta electrónica, pesos, dólares, euros en efectivo y un puñado de tarjetas bancarias cambiaron de poseedor.
Mientras él intentaba recuperar la conciencia, la maquinaria delictiva ya estaba en marcha.
Entre el 6 y el 7 de diciembre de 2025, las tarjetas financieras del ciudadano francés se convirtieron en el pase libre para un frenesí de consumo en Medellín.
De acuerdo con información suministrada por la Fiscalía General de la Nación, los plásticos y las claves de la víctima fueron utilizados para realizar cerca de 20 transacciones, entre transferencias virtuales y compras lujosas en diversos establecimientos comerciales de la ciudad.
Agentes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, tras seguirle la pista y con una orden judicial en mano, interceptaron a Gallego Caicedo y le notificaron que su juego de seducción y despojo había terminado.
La mujer que alguna vez citaba a extranjeros en lujosos apartamentos de El Poblado ya no regresará, por ahora, a las redes sociales ni a los hoteles de la ciudad; un juez de la República determinó que deberá cumplir medida de aseguramiento tras las rejas de una prisión, por el presunto delito de hurto calificado y agravado.